El 8 de Marzo se conmemora en todo el mundo el día de la mujer o día de la mujer trabajadora. El origen de esta fecha se remonta a un suceso trágico en una fábrica textil donde murieron 146 trabajadoras debido a las condiciones terribles en las que realizaban sus labores.

Este y otros momentos históricos de reivindicación de los derechos de la mujer se fueron transformando para dar lugar al #8M. Un día de movilización y lucha en todo el mundo.

Las mujeres, año tras año, marchan, se movilizan, se juntan y proclaman en contra del patriarcado. Lo que comenzó siendo una batalla contra la opresión laboral para conseguir la equidad de género hoy se extiende a todos los ámbitos sociales.

Como en otros aspectos de nuestra vida, en el mundo de los viajes, «viajar sola», ser viajera y aventurarte por el mundo sin una compañía masculina también está atravesado por discursos machistas. Mensajes que se repiten, reproduciendo roles para cada género y potenciando situaciones de exclusión, desigualdad e inseguridad para las mujeres.

“Sojourner hizo honor a su nombre –literalmente, Verdad Viajera– y pregonó allí donde pudo algunas “verdades” que cuestionaban aún más los discursos que justificaban la exclusión de las mujeres”

Nuria Varela

Cada vez está más a nuestro alcance poder decodificar y poner en debate un montón de discursos (sutil dominación coercitiva) Sin embargo, están tan arraigados que son difíciles de derribar.

Tenemos que poner sobre la mesa todas las prácticas que naturalizamos, prejuicios y mandatos obsoletos. Para cambiar el mundo, tanto hombres como mujeres tenemos que decir ¡Basta!

Viajar Sola

¿Soy mujer puedo viajar sola?

Viajar Sola o Viajar solas (con otras amigas) muchas veces viene acompañado de un montón de miedos impuestos socialmente. Aunque esto suceda cada vez menos, sigue siendo una sorpresa que una mujer agarre su mochila y salga a recorrer el mundo.

El lugar de debilidad en el que se pone a las mujeres se reproduce una y otra vez en los mensajes de los medios de comunicación, en las publicidades y en los consumos femeninos. Lógicamente los hombres también están atravesados por estos discursos pero al inversa. Ellos son los fuertes, los que no lloran, lo que tienen que comerse el mundo y ser los mejores (?), etc.

Nadie se preocupa demasiado si un hombre se va solo a algún sitio pero una mujer ¿Sola? ¿Por el mundo? ¿Estás loca? Muchas veces «sola» significa sin la compañía de un hombre y esto lamentablemente es un lugar de vulnerabilidad que las mujeres cargamos con nosotras. Preocupación que se agranda cuando existen abusos, acosos o violencia contra nuestro género.

Los discursos mediáticos nos dicen por lo bajo: Los hombres no están solos, son fuertes, saben cómo defenderse, cómo vestirse, etc.

En el 2016 hubo un caso de femicidio. Dos chicas argentinas (Marina Menegazzo y María José Coni) fueron asesinadas en Montañitas (Ecuador) mientras estaban de vacaciones. Los medios de comunicación señalaron que viajaban «solas» (siendo dos) y expusieron un sin fin de críticas haciendo responsables a las víctimas.

Ahí entra a jugar la típica justificación de un montón de casos de feminicidio. «Algo habrá hecho» «¿Por qué estaba ahí?» «Mirá cómo estaba vestida» «Se lo buscó». Todas estas justificaciones limitan la libertad y aumentan el control social sobre los cuerpos femeninos. Como si (entre otras cosas) viajar, cargar mochilas y caminar por este mundo fuese solamente para hombres.

Todos Podemos Viajar

¡Abajo el patriarcado, en todo el mundo!

En el mundo hay un montón de personas (sin importar el género) experimentando lo que es estar lejos de su casa, de su zona de confort, de sus amigos y familia.

Sin embargo, a los hombres no se les llega a hacer tantas preguntas como si nos pasa a las mujeres. Todos estamos en las mismas condiciones y tenemos las mismas dudas y necesidades. Es importante dejar de juzgar la soledad de una mujer y avalar la valentía de un hombre.

Dicho todo eso, es necesario repensarnos y dejar de reproducir los estereotipos. Muchas situaciones que pasan en nuestros países se repiten en el mundo entero y es algo que necesitamos visualizar.

Para mi Viajar (con o sin compañía) es lo más lindo que podes experimentar. En ese camino te encontrás primero con vos misma/o y luego con muchas personas que pueden volverse compañeros/as de viaje.

Bus en la Isla de Capri

Mi Experiencia

¡Todos necesitamos deconstruirnos!

En varias oportunidades, yo también tuve miedo, me puse en un lugar de vulnerabilidad, desconfié de estar con hombres o me sorprendí que me hayan ayudado sin más.

Mis viajes sin compañía de amigas/os, familiares, pareja siempre fueron experiencias muy gratificantes donde conocí muchas personas. Viajar me llevó a ponerme más de una vez en momentos de los que aprendí un montón.

Como por ejemplo: compartir cuartos mixtos (son más económicos), subir al auto de un «desconocido» que ni siquiera habla tu mismo idioma (app para compartir coche), vivir en una casa con otres (sin importar su género), etc.

También tuve que vivir situaciones innecesarias o incómodas. Entre ellas, tomar un taxi en Río de Janeiro y que el conductor se empiece a tocar los genitales, dormir en un hostel y al despertarme ver que mi vecino de cama estaba desnudo o alquilar una habitación por Airbnb y tener miedo de quedarme sola con el inquilino por algunas prácticas culturales diferentes que me llevaron a pensar mal.

Considero que lo que hay que cambiar son las bases con las que salimos al mundo. Las mujeres que viajamos no somos más valientes, ni atrevidas, somos personas con ganas de viajar. Tampoco necesitamos un acompañante masculino al lado para no estar solas. Queremos elegir sin miedo, cómo viajar, cómo vestirnos, dónde dormir, con quién salir, qué hacer, y muchos etc.

#Libros para viajeros en las calles de Capri

Lucha Viajera

¡No te digo Feliz día, te digo Feliz lucha!

Creo que cada mujer en sus espacios puede contribuir a cambiar las relaciones de poder que nos colocan en un lugar de debilidad, disminuyen nuestra autonomía y mantinen ciertos estereotipos.

Mi (nuestra) lucha es viajando, aprendiendo de otras formas de ver el mundo por el mundo. Conociendo mujeres y hombres, entendiendo la manera de pensar de personas de otras culturas, intercambiando herramientas y creando grupos de contención y de acción.

En el mundo viajero hay muchas app para compartir el viaje, grupos de viajeras/os y herramientas que ayudan a hacer el camino más fácil.

Tengo la suerte de participar en algunos grupos de facebook y de whatsapp («mujeres que viajan solas» y «mujeres trabajando en Italia»). Esto me permiten conocer las experiencias de otras mujeres, debatir, y denunciar situaciones. Es la manera que tenemos para acompañarnos en una actividad que nos gusta hacer (viajar, vivir en otras partes del mundo) y luchar desde ahí por la igualdad de condiciones.

Se va a Caer

¡El sistema que todo lo trastoca!

Lamentablemente, herramientas que nos permiten hacer vínculos en el mundo, aprender de otras culturas, intercambiar experiencias y hacen más cercana la posibilidad de viajar (ejemplo: Couchsurfing y Airbnb) terminan siendo una oportunidad para reproducir el patriarcado.

Esto es penoso para las personas que queremos que se modifique y sea más sano el vínculo entre mujeres y hombres. Y lo único que hacen es aumentar la desigualdad entre hombres y mujeres a la hora de encarar un viaje.

Cuando un hombre organiza un viaje y empieza a buscar dónde alojarse. No tiene la preocupación de si su inquilina o compañera de cuarto lo intenta abusar o entra a su habitación. Las mujeres tenemos que revisar una y otra vez los perfiles para evitar toparnos con este tipo de gente.

Todos tenemos mucho por hacer para crear un mundo más justo. Generar más conciencia de las problemáticas patriarcales del sistema en el que vivimos.

Nos quiero libres, lindas, locas (no por viajar sin compañía masculina)
y Viajeras.