Empezamos el año con el pie derecho y arriba del avión. ¿Qué mejor que comenzar el 2020 haciendo lo que más nos gusta? Elegimos un nuevo destino que hace tiempo que estaba dentro de nuestro top ten: Portugal. Por la cercanía a Málaga (nuestro hogar actual), la ruta podía ser más de una e incluso en un principio pensábamos alquilar un auto. Al final, decidimos ver las nubes por las ventanillas y comenzar por Oporto e ir bajando hasta Lisboa.

Viajamos por Ryanair, una de las aerolíneas low cost más económicas, como decimos nosotros no es buena ni bonita pero cumple con la 3era «b» de barata. Lo apodamos un autobús con alas, realmente a simple vista sus asientos parecen de juguete.

En este viaje fuimos 3, se sumó Alicia, la mamá de Javi. La sacamos un poco de la comodidad de sus viajes anteriores y le mostramos nuestro estilo de mochila, durmiendo en hostel y haciendo largas caminatas.

Un día gris en Oporto.

Llegamos a Oporto en un día gris de invierno. Hay destinos que de antemano sabés que si no llueve es una bendición. Y así fue, Oporto fiel a su época de lluvias nos recibió con toda autenticidad. Podemos decir que es todo lo contrario a la Costa del Sol, en Porto la temporada de lluvia dura 11 meses, del 4 de agosto al 5 de julio.

El aeropuerto de la ciudad de Oporto-Francisco Sá Carneiro está a 11 km y se encuentra muy bien conectado con el centro. Lo primero que hicimos cuando bajamos del avión fue chequear que nuestros relojes estén en horario, Portugal tiene una hora menos que España. Luego nos fijamos cómo llegar a nuestro alojamiento.

Optamos por tomar el metro que nos dejaba a 200 mts del apartamento que habíamos alquilado. En este viaje corto reflexionamos sobre el aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires y lo difícil que es llegar a la ciudad.

¿Cómo llegar del aeropuerto de Oporto al centro?

Metro: La línea que va desde el aeropuerto al centro es la línea E de color violeta. El horario de funcionamiento de las 6 líneas de metro es de 6 a 1 am. El precio del billete varía según tu destino, nosotros pagamos €2,60 por persona. El ticket se compra desde unas máquinas de una manera muy simple.

Te recomendamos prestar atención a los carteles que te dicen que podés comprar un cartón recargable que te sirve para todos los medios de transporte, necesitás uno por persona.

Autobús: Leímos que es mucho más lento que el metro y el valor del pasaje es el mismo. Los autobuses que hacen el trayecto al centro de la ciudad son el 601, 602 y 604.

Un café luso

La vida de la ciudad estaba arrancando y ya comenzaban a caer las primeras gotas del día. Recordamos (tarde) que era necesario haber llevado paraguas y pilotín de lluvia a esta parte del viaje.

Eran alrededor de las 9 am, muy temprano para hacer el check-in del alojamiento pero queríamos dejar las mochilas para salir a caminar. Asique lo intentamos, con un simple llamado en un portuñol desalineado y un poco de inglés a los 30 minutos se acercó una de las personas responsables.

Café en Portugal

Mientras esperábamos, disfrutamos de nuestro primer desayuno en Oporto. Enseguida, notamos una gran diferencia con España que a Javi lo hizo muy feliz. Al tomarse un expresso en la ciudad Lusa regresó a Italia. El sabor intenso es muy similar al ristretto italiano.

Si te gusta el café, recordá visitar este articulo: El Café en Italia

En esas primeras horas, ya conocíamos algo nuevo: Portugal tiene mucha tradición cafetera, hay muchas variedades y formas de pedir el café. El expresso se lo pide con el nombre de cimbalino y en Lisboa lleva el nombre de bica.

Algunos puntos en el mapa

Luego de algunos minutos con María que de una manera muy amable nos entregó las llaves, salimos a conocer la ciudad. Teníamos algunos puntos marcados en el mapa pero caminamos con total libertad, sin un rumbo especifico. Perderse en Oporto es algo que no dura mucho tiempo, es pequeña y siempre vas a encontrar algún portugués con ganas de ayudarte.

Nosotros tomamos dos referencias para guiarnos:
La Torre de los dos Clérigos: uno de los mejores miradores de Oporto, con 76 mts sobre una de sus colinas. Es necesario comprar una entrada para subir sus 240 escalones. Como llovía y estaba muy nublado desistimos de esta visita y solo dimos un paseo a su alrededor.
Río Douro (Duero): disfrutamos de un excelente paseo por la ribeira del río. Fuimos en plena luz del día, vimos la puesta del sol desde una terraza, paseamos de noche y dejamos nuestra huella viajera en el Puente Don Luis I que une la ciudad Vila Nova de Gaia y Oporto.

Nuestra lista de ¿Qué hacer en Oporto? estaba lista mucho tiempo antes de viajar pero recién el segundo día empezamos a recorrer estos lugares:

  • Librería Lello
  • Catedral de Oporto (la Sé)
  • Mercado del Bolhao
  • Rua Santa Catarina
  • Estación de San Bento
  • Barrio Do Barredo
  • Vila Nova de Gaia
  • Matosinhos.

Fachadas y Paredes de Oporto

Desde un primer momento, vimos muchísimas construcciones. Contamos con los dedos de la mano las calles en donde no vimos ningún edificio nuevo o antiguo en proceso de remodelación. ¡Por suerte! Se mantiene la esencia de las casas y edificios, refaccionando los interiores y conservando las fachadas de mosaicos.

La ciudad está mutando muchísimo, con solo levantar un poco la vista se asomaban grúas y más grúas moviendo materiales de un lado al otro. Resultado de nuevos apartamentos turísticos para una ciudad que cada vez recibe más gente.

Los locales no están muy contentos con estos cambios, en algunos lados encontramos grafitis con el texto Porto Morto (Oporto Muerto). Este boom, las grúas y construcciones modifican mucho el paisaje y aumentan el costo de alquiler generando que las personas oriundas tengan que mudarse fuera de la ciudad. La eterna lucha contra la gentrificación turística.

Todo pasa en los mercados

Como en muchas ciudades de Europa el Mercado de la ciudad es un centro neurálgico e importante punto turístico. En general, en ellos podés comprar platos locales a buen precio y de buena calidad.

Nosotros fuimos en busca del Mercado do Bolhão para almorzar nuestro primer día. Seguimos algunas indicaciones de google maps que no indicaba en ningún momento que el mercado se encuentra en reforma total (Está cerrado desde el 2019 y en enero 2020 continuaba en restauración). Dimos toda la vuelta a un gran predio esperando encontrar sus puertas y, en su lugar, vimos un cartel que nos anunciaba que había sido trasladado temporalmente unos 200 mts, al sótano de un centro comercial.

El lugar era mucho más pequeño pero acogedor, del techo colgaban carteles con fotos con el nombre de las personas que trabajan allí. Dimos una vuelta y nos sentamos en uno de los locales, muchos estabán cerrando y teníamos mucha hambre por todo esto es que no nos quedamos muy conformes con el lugar que elegimos para comer.

Del bar al hospital, sin escala.

Era el segundo día en Oporto y Javi estaba con los oídos tapados desde el viaje en avión. Previamente a volar ya estaba congestionado y su estado empeoró. Tenía los oídos tan tapados que iba por la ciudad a los gritos, no escuchaba casi nada . Parecía un abuelito de 90 años.

Si bien le ponía onda e intentamos ir por unas copas y conocer la noche Lusa cambiamos el plan por una guardia. Visitamos dos hospitales, ya que la información en google de los horarios nos falló y tuvimos que ir a uno más lejos donde supuestamente lo atenderían. No era un caso muy urgente pero necesitábamos saber que podía tomar para sentirse mejor antes del próximo vuelo.

Cuando llegamos nos asustamos de la cantidad de gente que estaba en la sala de espera, lo que no sabíamos es que esas personas eran acompañantes. Sacamos número y entramos los dos a la sala de admisión, ahí nos pusieron una pulsera de color a cada uno, una violeta para mi y una amarilla a Javi, las dos con su nombre.

Luego de 4 horas de esperar, separados, pedí para entrar y ver qué pasaba. Ya no teníamos mucha batería para hablar por celular. Ahí fue cuando nos enteramos que según la urgencia, es el color y el nuestro significaba que teníamos que esperar mínimo unas 7 horas. Nos fuimos sin que lo atiendan.

No tuvimos buena experiencia con la salud pública de Portugal. Si bien con las ciudadanías Europeas podemos ser atendidos sin problema, el haber tenido un seguro médico seguramente nos hubiera ahorrado esta situación.